Tabaquismo y la enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer es la principal causa de demencia en personas mayores de 65 años de edad; se cree que cerca de 35 millones de personas en el mundo padecen esta condición, y por el envejecimiento de la población, para el año 2030, este número puede doblarse. 

La enfermedad de alzhéimer se caracteriza por la incapacidad de la persona de llevar a cabo las actividades del día a día; el inicio de esta condición es lento, afectado de manera progresiva la memoria y el lenguaje. Con el tiempo la persona deja de reconocer a sus familias, y presentan dificultad para hablar escribir o leer. 
El tabaco además genera especies reactivas de oxigeno las cuales son toxicas para el cerebro, ocasionando daño neuronal.

Afecta de manera importante e impacta negativamente la calidad de vida del paciente y de su familia. La persona olvida llevar a cabo actividades tan elementales como el aseo corporal, el peinarse. Las personas con alzhéimer debido al deterioro cognoscitivo y de la memoria (no reconocen a sus allega-dos) se tornan ansiosas y agresivas. Todo lo anterior Implica que la persona no pueda valerse por sí misma requiriendo acompañamiento y cuidado de manera continua.
La enfermedad de alzhéimer aparece secundaria al acumulo en el cerebro de "placas" de amiloide, las cuales se encuentran formadas principalmente por péptidos, proteínas y demás que no son degradadas. Este proceso genera inflamación, degradación de la sinapsis (comunicación entre las neuronas) y perdida de la neuronas. En otras palabras, partes del cerebro responsables de la memoria, el lenguaje, entre otras, se van deteriorando.

El tabaquismo continúa arraigado en la sociedad; es conocido desde hace décadas en el impacto negativo que tiene esta práctica sobre la salud. Ha sido relacionado de manera categórica al desarrollo de múltiples tipos de cáncer así como de enfermedades cardíacas y vasculares sin embargo, aún es alto el número de personas que persisten en fumar, e incluso el inicio se da a edades tempranas. Diversos estudios han empezado a llamar la atención en torno al posible papel que puede desempeñar el tabaquismo en el desarrollo de la enfermedad de alzhéimer. Las personas que fuman tienen hasta un 1.7 veces (70%) más riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer en comparación con aquellas personas que nunca han fumado. 

Además de lo anterior, el tabaquismo afecta en la persona de la tercera edad, la capacidad de llevar a cabo funciones, la velocidad de procesamiento de órdenes, el aprendizaje y la memoria. El tabaco además genera especies reactivas de oxigeno las cuales son toxicas para el cerebro, ocasionando daño neuronal. El humo del cigarrillo está compuesto por más de 5000 productos incluyendo la nicotina, compuestos que son tóxicos y carcinogénicos. 

La enfermedad de alzhéimer es una condición médica catastrófica, aunque a la fecha no existe cura, si se pueden establecer medidas para tratar de prevenir su aparición, una de ellas es prevenir el tabaquismo, y recordar que nunca es tarde para dejar de fumar.

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